Cabecera

"No hay barrera, cerradura, ni cerrojo
que puedas imponer a la libertad de mi mente"

Virginia Woolf

domingo, 12 de enero de 2014

¿Y tú qué sabes?

Solo sé que no sé nada 
Sócrates



Ahí le tenemos,  Sócrates,  padre de la Filosofía  que a estas alturas todavía no nos había hecho una visita. 

Resulta que me he envalentonado (para horror de mis sabios amigos científicos) y voy a seguir un rato más caminando por el sendero que abrí la semana pasada basado en nuestra enorme ignorancia de todo.

Y quién mejor que Sócrates que con su determinación de encontrar el saber y la verdad puso en evidencia a todos aquellos que decían saber y les puso delante de sus propias limitaciones. Tanto fue así que se lo cargaron. Supongo que es difícil admitir lo poco que sabemos y lo ignorantes que somos, sobre todo si vas de lo contrario. Vaya, ya me ha vuelto a salir la crítica política.

Y eso era precisamente lo que persiguió Sócrates en su vida, desentrañar los límites de nuestro conocimiento y lo hacía hablando, discutiendo de lo divino y lo humano, conversando e intentando llegar a las profundidades del hombre con el método que dio en llamar mayéutica.

Y en estas que hoy os traigo   ¿Y tú qué sabes?   una peli que dio en su momento mucho de qué hablar y que pretendía tener una base científica con la que dejarnos a todos flipando en colores. Conmigo lo consiguió. No sé si porque yo, profana en este mundo, era fácilmente impresionable o porque realmente me maravilló mi alto grado de ignorancia de todo. Y la sugerencia de que con mi conciencia puedo modificar el curso de las mareas (creo que exagero) me dejó físicamente conmocionada.

Fue mi primer contacto con el principio de incertidumbre y con la física cuántica y todo lo que nos puede descubrir sobre nosotros y sobre el mundo que nos rodea. Este contacto fue en compañía de alguien con amplios conocimientos en la materia y con la que recuerdo que al final tuve una ardua discusión al mejor estilo socrático. No recuerdo los términos de dicha discusión, sí recuerdo el acaloramiento y las posturas enfrentadas. Lo mismo ella sí recuerda sus planteamientos. Yo no.

El caso es que la película en cuestión recibió fuertes críticas y se dijo de ella que carecía de base científica, se la calificó de pseudo-ciencia. Hay que decir que también recibió sus elogios. Creo que su principal interés y su mejor logro es el modo de mostrarnos esos límites y  lo mucho que nos queda por aprender del mundo que habitamos y de nosotros mismos.

Y yo qué queréis que os diga, el solo hecho de que exista algo llamado misticismo cuántico que dice que la materia está ahí en función de nuestro propio deseo ya me motiva a volverla a ver aunque sea como una propuesta de ciencia-ficción.

Aquí os la dejo que hoy ando con prisa y no quiero desintegrarme al llegar las doce (: