Cabecera

"No hay barrera, cerradura, ni cerrojo
que puedas imponer a la libertad de mi mente"

Virginia Woolf

domingo, 5 de enero de 2014

Moebius o vuelta a empezar


Nadie escucha, mi querido Pratt
Prof. Mistein



Parece casi inevitable comenzar el año y hacer balance. Algún que otro propósito, algún que otro arrepentimiento y vuelta de nuevo al tajo. Caminando en círculos por este recorrido vital que nos sitúa siempre en el punto de partida y al que, más o menos, intentamos sacarle un poco de sentido. Como una cinta de Moebius en la que no encontramos el comienzo o el final y la damos vueltas infinitas para acabar siempre en el mismo lado porque solo tiene uno.




Por eso me ha dado por acordarme de una película,  Moebius,   la primera película que salió allá por el 1996 de la Universidad del Cine en Argentina.  Gustavo Mosquera  fue su  director y todo el equipo tanto actores como técnicos fueron los alumnos del último curso de carrera. 

Tomaron como punto de partida el cuento de J.A. Deutch “Un metropolitano llamado Moebius” (1950) y con todos esos mimbres consiguieron una propuesta experimental e inteligente que con el paso del tiempo (a pesar de sus muchas carencias) ha devenido en objeto de culto para muchos cinéfilos y aficionados a la ciencia ficción. No se le puede negar la originalidad de su propuesta y todas las preguntas que deja en el aire al terminar su metraje.

Las lecturas que se pueden hacer de esta película son muchas, puede que infinitas como el recorrido de esa cinta endiablada. He llegado a leer algún análisis bastante psicodélico puede que fruto de algún psicotrópico ingerido durante su proyección (:

También es muy comentado la aplicación de las Matemáticas y de la Física dentro de la película (y fuera de ella) como respuesta a tantos interrogantes. Algo que a mí me resulta incomprensible y apasionante a partes iguales.

Algunas interpretaciones entroncan con la realidad del país por esa época e incluso se la asocia a los miles de desaparecidos durante la dictadura argentina. 

Yo quisiera ir más allá y darle un enfoque más universal.

Mi visión, cómo no, va siempre al campo filosófico y transcendente de lo que ese tren perdido en un bucle cuasi infinito nos plantea a nosotros como individuos que apenas si conocemos bien las leyes que nos rigen y el cosmos en el que nos movemos “nadie puede enfrentarse al Infinito sin sentir   vértigo” se dice casi al final de la película.

Ese tren: la vida, con sus pasajeros dentro: nosotros simples mortales, en un estado de semi consciencia que no nos deja llegar a comprender las razones de nuestra existencia si no tenemos una determinación clara para ello 

“jamás podrán despertarse antes de darse 
cuenta de que están dormidos”

Ese tren circulando a lo loco, dejado de la mano de Dios y con un científico endiosado al mando me dejó huella. Aún hoy de vez en cuando me viene a la cabeza esa metáfora y me resisto a ese destino. Al fin y al cabo, puede que el Prof. Mistein esté en lo cierto y 

“nunca hubo límites”

Os dejo la película completa como regalo de Reyes para que la disfrutéis aquellos que estéis lo suficientemente locos como para meteros a rodar dentro de un tren llamado Moebius.